Es un endemismo de la región mediterránea occidental (Francia, Italia). En España, solo está presente naturalmente y limitada al nordeste de la península, la subespecie pyrenaica, pero la especie nominal ha sido introducida para su cultivo desde antiguo aunque hoy día se cultivan sobre todo las formas híbridas. Introducida también en Ucrania, Crimea e islas orientales del Mar Egeo. Puede superar fácilmente el metro de altura, con tallos cuadrados.
Lavandula: nombre genérico que se derivaría del francés antiguo lavandre y en última instancia del griego λανω a través del latín lÇŽvo, lÇŽvÄtum, -Äre, lavar, limpiar, refiriéndose al uso de infusiones de las plantas para el lavado. Sin embargo, se ha sugerido que esta explicación puede ser errónea, y que el nombre podría derivarse del latín lÄ«vÄ›o, -Ä“re, azulado, etimología mucho más plausible que la anterior ya que, entre otras cosas, se refiere al color habitual de las flores de dichas plantas y, además, no consta que en la antigüedad se lavase con lavanda.
La lavanda fina, en su forma de aceite esencial sirve para el tratamiento de; insomnio, irritabilidad, dolores de cabeza, estrés. La lavanda es calmante, heridas y quemaduras, eczema seco, escamas, quemaduras del sol, picaduras de insectos. La lavanda es desinfectante y cicatrizante.
Resfriado y sinusitis, dolor de garganta, contracciones y reumatismo,
piojos parásitos intestinales.
Existen numerosos híbridos, principalmente los cultivados, porque tienen más altos rendimientos en aceites esenciales con respecto a las especies espontáneas al ser de mayor desarrollo vegetativo y con tallos e inflorescencias mucho mayores. Entre éstos recordamos la lavandula hydrida, híbrido natural y estéril de Lavandula officinalis y Lavandula latifolia muy utilizado para la producción de aceites esenciales y para la industria de la perfumeria.

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