Cristóbal Colón describió en una ocasión que él había visto en el Caribe una planta que confundió con el aloe. Otros viajeros europeos, observarían su notoria presencia en zonas semi- desérticas de Las Américas (razón de su nombre). El botánico Rudolf Jakob Camerarius escribió en una de sus obras que en el jardín botánico de Pisa florecía en 1583 un aloe americano; éste no era otra cosa que agave americana que efectivamente floreció por primera vez en Europa en el Jardín botánico de Pisa.
Florece una sola vez en su vida y muere tras esta floración, un fenómeno conocido como monocarpismo. Deja a su muerte una copiosa descendencia en retoños de raíz. El tallo de unos ocho o diez metros y una anchura superior a los 10 cm de diámetro; de él y desde más de la mitad de su longitud van saliendo pequeñas ramas en forma de pirámide, terminando cada una en un grupo de flores de color amarillo-verdoso. Cada flor tiene un tamaño de unos 5 a 10 cm, y son polinizadas habitualmente por murciélagos.
Hay más de 300 especies de agave, pero solo unas 200 han sido hasta ahora reconocidas. Seguramente su uso más conocido es la producción de un licor destilado llamado Mezcal, del que existen numerosas variedades, entre las que figura un mezcal conocido en todo el mundo, el Tequila. El zumo azucarado extraído de la savia del tallo floral antes de la floración se fermenta para producir una bebida alcohólica, llamada pulque, que a su vez se destila para obtener el mezcal.
El agave se cultiva aún por la fibra textil de sus hojas, llamada pita, para producir cuerda, redes y otros objetos. Su elaboración consiste en machacar las hojas de la planta hasta hacer que se desprenda su parte verde y húmeda. Así se logran las fibras que hay en su interior. Luego se encordan éstas hasta fabricarse cuerdas de textura áspera de varios grosores y de un color casi blanco. Actualmente se emplean medios mecánicos y su uso es más escaso.
Las fructanas son unos compuestos carbohidratos que no son digeridos por el estómago debido a sus características químicas. Las fructanas son un compuesto probiótico, un alimento que contiene microorganismos vivos que permanecen activos en el intestino y tienen un efecto muy beneficioso en la microbiota intestinal. Ciertas plantas, como la achicoria, las alcachofas y la cebolla, contienen fructanas. Sin embargo, sólo muy pocas plantas, como el agave, contienen fructanas en una proporción suficientemente grande.

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